Salir del armario

Hay que ver lo que puede cambiar tu vida cuando menos te lo esperas y eso es lo que me ha pasado a mí en estos últimos meses.

A mi edad es una verdad que se supone implícita al hecho de no haber tenido “novio oficial” en años, te das cuenta de que la gente lo debe saber sólo por eso, pero siempre queda ese miedo interior a cómo reaccionarán y más en mi caso, que soy muy extrovertida con la gente que me rodea. ¿Serán igual los abrazos?, ¿los besos amigables?, ¿reaccionarán como antes a las bromas que solemos hacer?

Mi primera barrera era en el trabajo, pero todo fue increíble, no sé cómo surgió exactamente, en el sentido de que ocurrió expontánemente, fluyó sin más en una conversación con alguno de mis compañeros. Hablábamos sobre viajes, anécdotas y, de repente, brotaron de mi boca las palabras “pues yo con mi novia…”, así sin más, y ya todo fue muy fácil.

La etapa más complicada para mí era mi familia. A la primera que se lo conté fue a la novia de mi hermano pequeño, con la que tengo mucha confianza, es una persona super positiva, y aunque no lo sepa, me ha ayudado mucho. Claro, al saberlo ella, pues era de recibo que lo supiera mi hermano.

El Tourmalet (hablando en argot ciclista) de este camino eran mis padres, homófobos arraigados de pro, sobre todo mi padre con el que siempre lo he pasado muy mal. Y como por arte de magia, no sé si por cómo he llevado mi homosexualidad durante todos estos años, con discreción sobre todo, me he ganado el respeto de mis padres. Fueron ellos los que me sacaron del armario, mi padre me llamó para hablar conmigo, en plan esa es tu pareja, así que trátala como tal con nosotros. Todavía estoy en estado de shock, nunca me lo habría esperado, y menos de él.

En fin, ya he dejado de tener esa carga, y más que nunca, me siento libre.

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One Comment en “Salir del armario”

  1. Cecilia Says:

    No se cómo llegué a este blog, pero por algo llegué, eso está claro.
    El mes entrante, además de comenzar un nuevo año, dejo mi casa, y mi tierra para irme a vivir con mi novia, que vive en el norte argentino, y yo en Buenos Aires.
    Ante tanto cambio, pero con muchas ganas de irme a realmente ser feliz y libre con ella, siento miedo, y no encuentro las palabras para poder contar a mis padres sobre lo que se viene. Y leer este artículo tuyo me dio esperanza, y de alguna manera me ayuda a saber que pese a que sean homófobos ante todo son mis padres, buenos o malos. Y que muchas veces una se pone barreras por miedo, pero finalmente el tiempo demuestra que las cosas son como son, y se terminan aceptando.
    Te agradezco este artículo, donde quiera que estes.


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