Archivos para marzo 2007

Ham, el Tabú y el mito de las rubias

marzo 30, 2007

Sabéis que existe toda una cultura de mofa acerca de las rubias y el mito de que no cogen las cosas a la primera (aclaración para los hiberoamericanos mal pensados, me refiero a la acepción 14 del verbo coger del DRAE, es decir, entender, comprender). Pues bien, creo que he encontrado el primer espécimen terrestre al que le sucede lo mismo, pero con mayúsculas y que no es rubia.

Al principio pensamos que era algo ocasional, un despiste lo tiene cualquiera. Pero después de algún tiempo, nos dimos cuenta de que era algo innato, más aún, era un rasgo característico del ‘bicho’ en cuestión.

Como habeís podido suponer por el título (abstenerse las rubias y el espécimen del que hablo), se trata de Ham. Podría contar un millón de anécdotas que demostrarían a qué me estoy refiriendo, pero en esta ocasión me voy a centrar en una en concreto.

Hace unos meses fuimos a una casa rural con unos amigos, entre ellos Ham, Irepo y LaRubia (de Cal, Zeta, Chopo y Fla, ya hablaré en otro momento y si no seguro que lo hacen las dos ‘bichos’ en su blog). Uno de los juegos que practicamos entre copa y chupito fue el Tabú. Para el que no sepa de qué va, haré un pequeño resumen.

Se dividen a los participantes en grupos de más de dos personas (en nuestro caso éramos dos grupos, uno de cuatro chicos y otro de cinco chicas…lo sé, lo sé, típica división sexista, qué le vamos a hacer). Uno del grupo saca una carta que contiene una palabra que debe adivinar el resto del grupo. Para ello, puede decir o nombrar cualquier cosa excepto las cuatro o cinco palabras tabú (no recuerdo el número exacto) que aparecen en la carta y además todo ello en un tiempo limitado (nosotros pusimos 40 segundos). El kit de la cuestión es que hicimos una pequeña variación en las reglas, de tal manera que por cada palabra acertada por un grupo, cada miembro del otro debía tomarse un chupito.

El grupo de las chicas éramos jodidamente buenas, mientras nosotras nos bebíamos como mucho uno o dos chupitos, los chicos se tomaban de tres a cuatro en cada ronda. Podréis imaginar lo que ésto supuso para el juego cuando llevábamos unas cuantas rondas (sólo voy a decir que Zeta acabó chupándose los pezones). Tengo que aclarar que los chupitos no eran de alcoholes puros (excepto cuando tocaba ron miel), sino de mezclas previamente hechas.

Pues bien, cuando era nuestro turno y le tocaba a cualquiera de nosotras, solíamos acertar bastantes. El problema era cuando le tocaba a Ham, ¡¡qué suplicio dios mío!! y ¡¡qué pechá de reír!!. Voy a describir más o menos como fue cada vez que le tocaba a ella.

Antes de coger la carta ya se estaba partiendo el culo ella solita, supongo que de pensar lo que le esperaba. Mientras, un miembro del otro grupo (el de la testosterona) ponía el cronómetro en marcha para la cuenta atrás de los 40 segundos.

Como si de un ritual se tratara, cogía la carta con una mano, le plantaba los ojos y después de leer la palabra cambiaba su expresión por la de “¡¡oh!!, ¡¡dios mío!!, esta es jodidamente difícil”. Acto seguido colocaba una de las manos en su boca para tapar la risa nerviosa que le salía y nos miraba de reojo con complicidad. Esto lo repetía cada vez que le tocaba el turno a ella. Y empezaba… “bueeeeenoooooo”… “mmmmmmm”… “estooooo”…  “jaja…jaja”… “mmmmmm” y nosotras… “¡¡Ham!! 30 segundos” y ella… “pueeeeees”… “cuaandoooooo”… “jaja..jaja” y nosotras… “¡¡Ham!! 20 segundos” y ella … “mmmmmmm”… “estooooooo”… “bueeenooooo” y nosotras… “¡¡pero dí algo, mujer!!”. Se acababan los 40 segundos y no acertábamos ni una . Y que conste que lo hacía desde el principio, cuando no tenía ni una gota de alcohol en el cuerpo. Lo más gracioso del caso es que ya, cuando llevábamos muchas rondas, le vino la lucidez mental y conseguía articular las palabras. Incluso acertamos cuatro en una ocasión, todo un récord para este espécimen al que he bautautizado con el nombre científico de ‘rubius postizus’ o vulgarmente denominado Ham.

¿Conoces personalmente algún ‘rubius postizus’?, ¿quieres hablarnos de las secuelas permanentes que te ha ocasionado conocerlo?. Ánimo, no tengas miedo de contarnos tu experiencia.

En próximos capítulos aclararé el misterio de por qué LaRubia bebe agua sucia.

P.D.: Si has llegado al final del post, te mereces un premio. ¡¡Bravo campeón/a!!

Irepo, Ham y el poder de un teclado…

marzo 28, 2007

No se si os ha pasado alguna vez, pero hoy me he levantado con la sensación de que iba a ser un día distinto a lo habitual. Tenía un presentimiento y se ha cumplido. Me han dado una noticia que puede cambiar el curso de los acontecimientos en mi vida.

Es algo que no puedo desvelar, de momento, porque me ha sido confiado en absoluto secreto. Y hasta que no se haga público, para el resto de mis conocidos, tengo que mantener el pico cerrado. Evidentemente es algo, que me incumbe, que me afecta directamente a mí y que además, no es nada halagüeño. El sólo hecho de decirlo es un desahogo, aunque no pueda contar los detalles. (Al final va a tener razón una personita, que me dijo que el blog era más barato que una terapia)

Después de la noticia, no tenía ganas de nada. Pero por la tarde, había quedado con tres amigas y compañeras de la facultad, para hacer unas prácticas que nos traen de cabeza. Y ha resultado ser lo mejor del día.

Hay veces que los amigos nos ayudan sin saberlo. Y estas tres ‘bichos’ me han alegrado el día. Sus nombres de guerra son Irepo, Ham y LaRubia (alias “háblame despacio que soy rubia natural”).

Hace unos días les conté que había abierto un blog y les pareció una buena idea, estuvieron cotilleando y demás. Pues bien, esta tarde, cuando he llegado a la casa de LaRubia (que es el lugar de encuentro habitual para las prácticas y trabajos de la universidad y cuyo cuarto ha adquirido el nombre de ‘zulo’ -no preguntéis por qué-), ya habían empezado las prácticas sin mí. Pero, como estamos algo atascadas, Irepo y Ham han matado el tiempo dándole vida a un nuevo blog, que han bautizado como: “El ruido causa pérdida de conciencia”.

Ha sido algo espontáneo, Irepo ha puesto los dedillos en el teclado y ha empezado a escribir lo que le iba viniendo. Luego se han intercambiado los papeles y ha sido Ham la que ha empezado a escribir paridas.

Os puedo asegurar que hacía mucho tiempo que no me reía tanto, leyendo las absurdeces que se les han ocurrido escribir al tuntún. Mientras leía las palabras se me iban cayendo los lagrimones de la risa y he tenido que parar de leer varias veces del ataque que me ha entrado. Pero qué ‘pechá’ de reir más tonta nos hemos pegado. Y LaRubia, que estaba echando un microsueño, se ha despertado de las carcajadas y ha acabado llorando con nosotras. Los momentos de alegría imprevista son los mejores.

Ya os contaré otro día más aventuras del dúo dinámico (Irepo y Ham)

Holy shit

marzo 26, 2007

Ayer hice una de esas cosas, que al mismo tiempo en que la estás haciendo te das cuenta de que es un error y ya no hay marcha atrás. Pero por alguna extraña razón tienes el pequeño atisvo de fe en que, tal vez, podría funcionar y por eso te tiras a la piscina sin mirar. Me temo que, en esta ocasión, estaba vacía y posiblemente me haya roto algún que otro hueso sin ningún remedio. (Nota mental: usar sólo el blog para los desahogos escritos)

¿Por qué hacemos este tipo de cosas?. Quiero decir, ¿qué es lo que nos lleva a intentar arreglar algo cuando estamos casi seguros de que no va a llevarnos a nada?, ¿la fe?. Realmente es eso, o es simplemente nuestro ego personal que no acepta la posibilidad del fracaso. De que tal vez, tenga que ser así y que por mucho que hagamos las cosas son como son y punto.

Hay varias características en mí que a veces odio. Que, en ocasiones, me llevan a cosas imposibles y que cuando me causan problemas suelen ser de los enormes y sin solución. De qué características hablo, pues de mi impaciencia y mi gusto por los retos. Esta es una combinación explosiva.

El gusto por los retos hace que me meta en muchos líos, porque no doy algo por perdido hasta que no he exprimido todas y cada una de las posibilidades. Y la impaciencia, me hace cometer errores que echan al traste todo lo conseguido anteriormente. El problema está en que he salido victoriosa muchas veces, ésto hace que me olvide de lo mal que se pasa cuando sucede lo contrario y que me lleva a seguir metiéndome en donde no me llaman. Pero sobre todo, hace que nunca de nada por perdido cuando se trata de las relaciones con las personas.

¿Soy la única cazurra o alguien pertenece también a este club?

Los fines de semana

marzo 25, 2007

Para muchos, escuchar las palabras ‘fin de semana’ supone una sonrisa de oreja a oreja y una sensación de júbilo. La mente empieza a volar imaginando todas las posibilidades y todo lo que puede dar de sí un fin de semana.

Y luego estamos, el resto, unos pocos (o al menos, minoría) que al escuchar esas palabras soltamos un inmenso suspiro, sólo de pensar lo que se nos viene encima. Para el que no me conozca, tengo que aclarar el por qué. La cuestión es sencilla, sólo trabajo los fines de semana, que en mi caso, incluye también los viernes.

Después de esta breve aclaración, sólo quiero patalear, porque éste ha sido uno de los fines de semana más nefastos que he tenido en mucho tiempo. Estresante (como hace tiempo que no recordaba), bullicioso y muy, muy agotador. Y todavía no ha terminado, mañana más o mejor dicho hoy porque son casi las dos y media de la madrugada.

En fin, las únicas alegrías que me dan los fines de semana es que suelen coincidir con la retransmisión de los acontecimientos deportivos más importantes. Llámense liga de fútbol, fórmula 1 y mundial de motociclismo, entre otros. Soy una ferviente y fiel seguidora. Tanto, que el domingo pasado estuve frente al televisor viendo a Fernando Alonso, en el gran premio de Australia, hasta las 5 de la mañana.

Pues este fin de semana, ni eso ha salido bien. Hoy me he perdido el partido de España, que como siempre habrá sido soso y con poco fútbol. ¡Pero coño!, es España. Y mañana me perderé moto GP que es a las 14 y estoy convencida de que Pedrosa va a ganar y le va a bajar los humos a Valentino Rossi (Pedrosa ha conseguido la pole). O por lo menos, va a ser un duelo de esos que hay que ver y grabar. Han estado todo el fin de semana (otra vez estas fantásticas palabras, ainssss) muy igualados y yo me lo voy a perder, ¡mierda!.

Sólo me queda programar el DVD y grabarlo. Cuando hago ésto, me gusta verlo sin saber el resultado. Pero no sé como me las ingenio, que siempre hay alguien que se va de la lengua y me dice cómo han quedado. Seguro que mañana me ocurre lo mismo.

Y como guinda del postre, voy a dormir una hora menos con el dichoso cambio de horario. Lo mejor, que no puede ir a peor, o eso espero.

¿Y por qué no?

marzo 21, 2007

Soy reacia a los blogs. No a leerlos, eso me gusta, si no a escribirlos. Así que no sé si estaré a la altura, si seré constante y no lo dejaré en el olvido en cuanto lleve un tiempo.

Siempre me ha gustado escribir, no ningún tipo de obra, sino las cosas que se me pasan por la cabeza. Antes lo hacía, tenía una libreta y escribía todo lo que se me ocurría. Pero eran tantas que no daba a basto y acabé desbordada.

Empecé a acumularlas en mi cerebro. Ese que nunca descansa y que no me deja ni dormir. Supongo que necesita que lo libere y espero que este sea el medio.